Seguramente alguna vez nos hayamos visto en la necesidad de difundir lo máximo posible un mensaje por redes sociales sobre nuestro negocio, pero hemos visto que esa difusión no ha tenido el alcance que esperábamos. Ante esto muchos nos preguntaremos cuál sería la solución: ¿hacer mejoras en nuestra estrategia de marketing o contratar a alguien para llegar mejor a nuestro target? En este artículo descubriremos cómo podemos llegar más a nuestros clientes potenciales y os diré algunas claves para conseguirlo.

influencer

Según un estudio elaborado por la WOMMA (Word of Mouth Marketing Association) los influenciadores o personas influyentes en el entorno digital están adquiriendo un papel importante para que las marcas se comuniquen con sus potenciales clientes e influyan en su decisión de compra. Este estudio revela que las recomendaciones realizadas por estos prescriptores (influencers, en inglés) tienen grandes beneficios reales.

Sin embargo, debido a que pocos estudios han respaldado esta estrategia hasta ahora y no había datos que confirmaran su eficacia, ha hecho que los profesionales de comunicación y marketing sean más escépticos ante estas técnicas.

No obstante, cada vez más profesionales están concienciándose de que los periodistas no son los únicos difusores de contenidos del mundo entero. Existen personas que escriben sobre un tema concreto en alguna plataforma online, comparten su contenido y generan muchas reacciones en su comunidad, llegando a viralizar sus contenidos a través de, cómo su nombre indica, un marketing viral. Son los llamados influenciadores, pero la realidad es que poco más sabemos sobre ellos.

 

Cómo identificar a un influencer

Que una persona tenga por ejemplo miles y miles de seguidores en Twitter no quiere decir que sea un influencer, por eso debemos saber algunas técnicas para identificarlos y desarrollar una buena estrategia con ellos para conseguir los objetivos para mi empresa.

Por tanto, en primer lugar para identificar a un influencer debemos fijarnos en otras cuestiones como: su nivel de influencia, los comentarios, los me gusta, menciones o RT que reciben, con quién se relacionan y su grado de conocimiento sobre el tema que tratan.

Para saber a ciencia exacta todo esto existen una serie de herramientas en la red que nos pueden ayudar a identificar a los influencer en las redes sociales. Entre algunas de ellas podemos mencionar a Klout, que mide el grado de influencia basándose en las interacciones de los usuarios; TweetStats, que ofrece resultados específicos sobre Twitter; o Alltop, que accede a los autores con mayor autoridad por temas o títulos concretos, entre muchas otras.

 

Lo que NO debemos hacer

  1. No organizar una estrategia de influencer

Tendemos a improvisar en este tipo de acciones y eso es un error. Al igual que hemos elaborado un plan de negocios con unas estrategias de marketing para alcanzar unos objetivos en nuestra empresa, ¿por qué no añadimos a ese plan la labor del influencer y qué queremos conseguir con él?

En él deberás incluir cómo establecer tu primer contacto con esa persona, qué vas a proponerle, cómo vas a trabajar con él, fijar las fechas de publicación y  si vas a querer supervisar ese contenido. Con estas ideas más o menos claras, puedes empezar a trabajar. Si pasamos por alto todas estas cuestiones, daremos una imagen de poca seriedad y nos repercutirá negativamente.

 

  1. No conocer al influencer y elegir al equivocado

Muchas veces por falta de tiempo, no rastreamos ni investigamos en profundidad a los verdaderos líderes de opinión y especialistas de un sector. De ahí que elijamos al equivocado, sin saber ni siquiera su nombre, su forma de contar las cosas o incluso su trayectoria profesional.

Es imprescindible que el influencer vaya en sintonía con el producto que va a promocionar, es decir, que encaje con sus gustos y modo de vivir la vida. Por tanto, es necesario hacerle un seguimiento y ver cómo reacciona ante ciertas situaciones. Para ello, contacta con él de forma personalizada y si hay feeling, se verá sin forzar nada.

 

  1. No tener claro unos objetivos

Antes de actuar, debemos especificar muy bien qué queremos conseguir a través de esta acción con personas que van a tener mucha repercusión con su mensaje (un mensaje que tiene que ver con nuestro negocio). ¿Para qué queremos un influencer? Haceros esta pregunta y plasmarlo en vuestro plan estratégico: queremos que la gente pinche en un determinado link, que participen en un concurso o que sigan a la marca en Facebook.

Cuando tengamos claros nuestros objetivos, entonces deberemos transmitírselo a nuestros influencers, para que sepan cómo hacer esa llamada a la acción. Si esto no lo tenemos claro, el influencer tampoco sabrá cuál será su función y no podrá cumplir nuestros objetivos.

 

 

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.  Twitter: @edigomben